El Sector de Enseñanza de UGT Servicios Públicos ha tenido una participación destacada en la reunión de la Red sobre Inteligencia Artificial y Tecnología de la Internacional de la Educación (IE), celebrada en Madrid los días 29 y 30 de junio bajo el lema ‘La IA, desarrollo del alumnado y educación: la importancia de la relación docente estudiante’. En este foro de dimensión internacional, el sindicato ha expuesto su firme posicionamiento en defensa de los derechos laborales y profesionales frente al avance desmedido de la digitalización escolar.
El hilo conductor de nuestra postura quedó fijado ya desde la jornada inaugural por Beatriz García, secretaria del Sector de Enseñanza de UGT Servicios Públicos, al trasladar el saludo institucional de la organización en la recepción oficial celebrada en el Instituto Cervantes. García remarcó que la inteligencia artificial solo puede tener sentido si contribuye a mejorar los aprendizajes, a reforzar la equidad y a dignificar las condiciones de trabajo del profesorado, pero nunca si se convierte en una imposición o una sobrecarga. En este sentido, hizo hincapié en que el acompañamiento y el criterio pedagógico son completamente insustituibles, erigiéndose la relación docente-estudiante, como el verdadero eje del proceso educativo frente a cualquier intento de automatización del aula.
Precisamente, esta defensa de la interacción humana frente a los algoritmos ha encontrado su reflejo a través de la presentación de los resultados del informe ‘Impacto de la Inteligencia Artificial en la Profesión Docente’. Este exhaustivo estudio estatal, elaborado por el sindicato a partir de una encuesta a 1.376 profesores (el 83,9% de la escuela pública) entre noviembre de 2025 y enero de 2026, viene a constatar con datos reales la validez de las advertencias lanzadas por la organización. Las conclusiones de dicha encuesta han centrado la intervención de Marta Herráiz, responsable de Enseñanza Pública de UGT Servicios Públicos, quien ha participado de forma directa en la mesa enfocada en las estrategias y la construcción de poder sindical frente a la tecnología.
Los datos expuestos visibilizan una preocupante paradoja operativa en el día a día de los centros educativos:
Incremento de la carga de trabajo: El 83,93 % (84 %) del profesorado encuestado afirma con rotundidad que la IA genera más trabajo en su labor profesional. Esta nueva presión laboral deriva de la necesidad constante de supervisar el plagio, verificar la veracidad de los contenidos generados y rediseñar los procesos evaluativos.
Uso generalizado pero limitado a soporte: Casi el 90 % de los docentes (88,60 %) ya ha integrado la IA en su labor pedagógica de forma habitual u ocasional. Sin embargo, su uso se concentra principalmente en la fase previa al aula: un 71,65 % la emplea de cara a preparar materiales didácticos.
Freno al pensamiento crítico y riesgo de plagio: Al evaluar el impacto directo en el alumnado, el 86,70 % advierte del riesgo de fomento del plagio y la falta de esfuerzo, mientras que el 83,57 % destaca una alarmante reducción del pensamiento crítico por la delegación del esfuerzo intelectual.
Deterioro del aprendizaje y competencias: Un abrumador 91,77 % del cuerpo docente considera que la IA puede dificultar notablemente la adquisición de competencias transversales.
A la luz de estas evidencias, el sindicato ha trasladado la urgencia de establecer una regulación clara y decidida en las mesas de negociación colectiva: “El profesorado no se opone a la tecnología, pero exige formación específica (75,14 %) y un marco regulatorio transparente que marque usos y límites éticos (71,51 %). No podemos permitir que la innovación educativa se haga a costa de la salud laboral del profesorado o vaciando de contenido el esfuerzo intelectual del alumnado”, defendió Herráiz durante su intervención.
Para concluir, la organización sindical ha condensado sus demandas en un decálogo de reivindicaciones fundamentales dentro del diálogo social. UGT exige la protección absoluta de la autonomía del criterio pedagógico, un plan de formación público y gratuito dentro del horario laboral, inversiones suficientes para evitar la brecha digital (temida por el 45,78 % de la muestra) y una estricta garantía de la privacidad y protección de datos tanto de docentes como de estudiantes (un aspecto que preocupa a la mitad del colectivo, con un 48,54 %).
Con esta participación y la difusión de evidencias reales recopiladas directamente de las aulas, UGT se consolida a la vanguardia internacional en la defensa de una transición digital justa, con derechos laborales, recursos públicos suficientes y justicia social.
Consulta aquí los resultados del impacto de la IA en la profesión docente