Firmeza sindical ante el intento de imposición administrativa.
En la reunión celebrada el 6 de mayo, la parte social demostró su unidad y determinación al alterar el orden del día. Nuestro objetivo fue claro: evitar que la mesa se convirtiera en un trámite inútil y forzar el debate sobre los asuntos que verdaderamente urgen y afectan a los empleados y las empleadas públicas del Ministerio. Esta iniciativa obligó a comparecer al Subdirector de Recursos Humanos, cuya actitud durante el encuentro resultó inadmisible.
El representante de la Administración llegó a afirmar que ciertas cuestiones, como los tiempos de cortesía, no tienen que ser objeto de negociación con los sindicatos. Su postura evidenció una clara voluntad de imponer modificaciones laborales de forma unilateral, esperando que la parte social se limite a acatar directrices sin cuestionarlas.
Desde UGT denunciamos esta actitud autoritaria y esta falta de respeto institucional hacia los legítimos representantes de la plantilla. Las condiciones de trabajo, incluyendo cualquier aspecto vinculado a la jornada, la movilidad o los tiempos de cortesía, afectan directamente al día a día del personal y deben someterse a la negociación colectiva.
UGT considera inaceptable que el Ministerio pretenda gobernar la mesa a base de imposiciones. El impacto de estas decisiones unilaterales genera una enorme inseguridad jurídica en la plantilla y bloquea cualquier avance real en la mejora de nuestras condiciones laborales y profesionales.
Ante las llamadas de urgencia y los intentos de la Administración de reconducir la situación mediante reuniones individuales a puerta cerrada, la respuesta de la parte social es unánime. Acudiremos a escuchar, pero no validaremos ninguna maniobra divisoria.
UGT continuará trabajando para garantizar que la negociación colectiva se desarrolle con absoluta transparencia. Exigimos que cualquier intento de modificación de nuestras condiciones se plantee en una mesa conjunta, donde se debata y acuerde con el conjunto de las fuerzas sindicales.