- La nueva financiación debe traducirse en más servicios profesionales, plantillas suficientes, mejores condiciones laborales y una reducción real de las listas de espera
- UGT Servicios Públicos valora el incremento extraordinario de la financiación del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia, pero advierte de que su eficacia deberá medirse por la mejora real de la atención y del empleo. Cuidar mejor exige invertir en quienes cuidan.
- UGT Servicios Públicos valora positivamente la aprobación en el Congreso de los Diputados de la reforma de la Ley de Dependencia y la aportación extraordinaria de más de 2.200 millones de euros al Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia.
Esta inversión supone un avance importante y responde a una reivindicación histórica de las organizaciones sindicales. Sin embargo, desde el Sector de Servicios a la Comunidad y Atención Social advertimos de que el éxito de la reforma no puede medirse únicamente por el dinero presupuestado, sino por sus resultados concretos: menos personas esperando, más servicios profesionales y mejores condiciones para las trabajadoras del sector de la Dependencia y los Cuidados.
La financiación debe traducirse en atención de calidad, empleo estable y plantillas suficientes.
El sector de la Dependencia y los Cuidados es esencial para garantizar que las personas mayores o en situación de dependencia puedan vivir con dignidad, autonomía y calidad de vida, ya sea en sus hogares o en recursos especializados. Para que el sistema funcione necesita financiación suficiente, estabilidad y, sobre todo, profesionales reconocidas, cualificadas y bien remuneradas.
UGT Servicios Públicos reclama que el incremento de la financiación estatal se vincule de forma clara a la creación de empleo profesional, al refuerzo de las plantillas y a la mejora de las condiciones laborales. No puede haber una atención de calidad cuando las trabajadoras afrontan jornadas parciales no deseadas, salarios insuficientes, cargas de trabajo elevadas y una fuerte exigencia física y emocional.
También consideramos necesario mantener el carácter prioritario de los servicios profesionales frente a las prestaciones económicas para cuidados familiares. Estas ayudas pueden ser necesarias en determinadas situaciones, pero no deben sustituir el desarrollo de una red pública y profesional de cuidados.
El cuidado familiar no puede convertirse en una alternativa barata al desarrollo de los servicios profesionales.
Normalizar el cuidado informal como una opción equivalente supone trasladar nuevamente la responsabilidad a las familias y, especialmente, a las mujeres. Además, limita la creación de empleo, mantiene miles de cuidados fuera del sistema laboral y dificulta el acceso de muchas cuidadoras a derechos básicos como la protección social y una futura pensión digna.
Desde UGT Servicios Públicos defendemos un modelo de Dependencia y Cuidados basado en la profesionalización, la calidad del servicio y el empleo digno. La financiación pública debe llegar realmente a las personas usuarias y a quienes las atienden cada día, evitando que quede absorbida por márgenes empresariales o por contratos públicos insuficientes y desactualizados.
La reforma de la Ley de Dependencia abre una oportunidad que no podemos desaprovechar. Es el momento de consolidar una financiación estable, reforzar los servicios públicos, reducir las listas de espera y reconocer el trabajo imprescindible de miles de profesionales.
Cuidar mejor exige invertir en quienes cuidan