La secretaria general de UGT Servicios Públicos, Isabel Araque, ha clausurado la Conferencia organizada durante dos días en Madrid por la Internacional de los Servicios Públicos en la que se han puesto sobre la mesa experiencias y estrategias para hacer frente desde los sindicatos de clase al auge de los postulados de ultraderecha y que ha reunido a 120 sindicalistas, activistas e investigadores de 40 países.
En su intervención, Araque ha recordado cómo la Conferencia de la Internacional de los Servicios Públicos ha identificado en su primera sesión los peligros a los que hacer frente y cómo en la de hoy se ha hablado de soluciones, alternativas y cómo llevar a cabo la contraofensiva de los servicios públicos a nivel mundial.
Respecto a las elecciones sindicales, Araque ha precisado que, dado el contexto de polarización política actual, “por primera vez en la historia democrática la trascendencia del resultado va más allá de la victoria de una sigla corporativa”, puesto que representa “una batalla por la legitimidad de la representación colectiva y el modelo social”.
A su juicio, estas elecciones sindicales y el porcentaje de participación de los trabajadores “serán el mejor y mayor diagnóstico para saber si, después de cuatro años de mensaje fascista por parte de la ultraderecha, los trabajadores siguen confiando en los sindicatos, en nuestra capacidad de conseguir derechos”.
Isabel Araque ha considerado fundamental superar el neoliberalismo y pasar de la austeridad a lo que ha denominado Estado Activo y Capacitador. A su juicio, hay tres premisas que se han comprobado ya ciertas. La primera es que la contención sistemática del gasto destruye la capacidad institucional y encarece la respuesta a las emergencias. La segunda es que un Estado capacitador requiere capacidad fiscal, capacidad legal-administrativa y capacidad de implementación. Y, por último, que son los servicios públicos los que aseguran el bienestar y la igualdad, pero sobre todo son la principal y única instancia segura frente a pandemias, catástrofes climáticas o disrupciones de la IA, ante las que solo el Estado puede actuar como amortiguador macroeconómico y garante de estabilidad.
Por ello, la secretaria general de UGT Servicios Públicos ha asegurado que los sindicatos de clase no pueden seguir funcionando bajo las premisas dictadas tras la segunda guerra mundial y que “si no queremos perder todo, debemos hablar de un nuevo contrato o pacto social para la nueva era, que preserve la democracia, el bienestar, los derechos y la igualdad de oportunidades de nosotras, las mujeres”.
“Las victorias sindicales en la negociación colectiva son necesarias pero insuficientes si no se alinean con un compromiso público, político y social”, ha añadido. “No podremos hacer todo esto si no tenemos alianzas fuertes con todos aquellos ámbitos progresistas, ámbitos políticos, sociales, sindicales y culturales”.
Según ha expuesto Isabel Araque, el Estado del bienestar no es un gasto asistencial, sino una infraestructura clave que eleva la productividad, sostiene la demanda agregada y protege al capital humano. Y advirtió de que, “si no conseguimos a través de ese contrato social la cohesión contra el extremismo, veremos, al menos en España, un país sin industria y el abandono de los servicios públicos territoriales que generarán comunidades sin identidad, caldo de cultivo para el voto populista para muchos años”.
Araque ha afirmado que el descontento y la incertidumbre no se combaten con indiferencia, sino con una oferta de progreso, inclusión e ilusión. Y ha concluido su intervención con estas palabras: “Enfrente tenemos a quienes quieren desmantelar lo público, la democracia. Nosotros tenemos las ideas, la razón económica y el lado bueno de la historia en nuestro bando”.
Control del Estado
Momentos antes, el secretario general de la ISP, Daniel Bertossa, había apuntado cómo los multimillonarios del sector tecnológico están consiguiendo contratos públicos “que les otorgan el control del Estado, mientras que los políticos de extrema derecha se aprovechan del descontento sembrado por 50 años de neoliberalismo, lo que agrava la desigualdad y la falta crónica de financiación de los servicios públicos”
“Esta semana, en Madrid, destacados pensadores, organizadores con amplia experiencia y líderes sindicales han analizado lo que ha sucedido en nuestras sociedades, nuestra política y nuestras economías. Juntos, hemos planeado cómo una creciente “contraofensiva de los servicios públicos” a escala mundial puede construir sindicatos más fuertes, frenar el auge de la derecha y garantizar unos servicios públicos universales y de calidad, con mejores condiciones de vida para todos los trabajadores y trabajadoras que los prestan”.
En la sesión inmediatamente anterior a la de clausura, la secretaria de Salud de UGT Servicios Públicos ha participado en un panel que llevaba por título ‘Despliegue de nuestro ‘superpoder’: historias desde la línea de frente’, en el que ha dado cuenta de la negociación del nuevo Estatuto Marco del personal estatutario de los servicios de salud. Begoña Ballell se ha referido a cómo en las dos últimas décadas la sanidad española ha cambiado radicalmente en su organización, las necesidades de los pacientes, las tecnologías y las propias profesiones sanitarias, y cómo de forma paralela se han agravado los problemas estructurales severos.
Estos cambios llevaron a UGT Servicios Públicos y al resto de organizaciones sindicales a defender la necesidad urgente de actualizar una norma obsoleta. En la negociación, desarrollada a lo largo de más de tres años, UGT ha situado en el centro de sus demandas la mejora de la jornada laboral para reducir la sobrecarga y facilitar la conciliación, así como la actualización de la clasificación profesional acorde a sus funciones y su correspondiente reconocimiento retributivo. También ha recordado las movilizaciones realizadas y la convocatoria de una huelga indefinida en todo el Sistema Nacional de Salud como medidas de presión ante el Ministerio para alcanzar un texto justo que mejorara las condiciones de todos los profesionales sin discriminaciones entre colectivos.
Según ha explicado Ballell, el acuerdo introduce más de 100 mejoras en relación con el Estatuto vigente desde 2003 e incorpora numerosas propuestas sindicales que benefician al conjunto del personal del Sistema Nacional de Salud, además de reforzarse el papel de la negociación colectiva en las mesas sectoriales de cada comunidad autónoma.
La secretaria de Salud ha advertido a los participantes en la Conferencia que, a día de hoy, el nuevo Estatuto Marco no es todavía una ley en vigor, sino que todavía está en fase de trámite legislativo, por lo que UGT mantiene una vigilancia activa para preservar lo conquistado y trabajar con los grupos parlamentarios para que presenten enmiendas que puedan mejorar aún más el texto.
En ese panel han participado también Sharon de Sousa, presidenta nacional de Alianza de Servicios Públicos de Canadá; Walter Julián Ángel Jiménez, secretario de Desarrollo Energético del Gobierno del Estado de Tamaulipas, México, quien ha intervenido por videoconferencia, y Yolanda Gil Alonso, responsable del área de Acción Institucional, Política Sectorial y Empleo de FSS-CCOO.
La Conferencia organizada en Madrid por la Internacional de los Servicios Público ha contado con la participación de 120 sindicalistas, activistas y expertos que han analizado durante dos días cómo los sindicatos de clase deben hacer frente a los postulados de la ultraderecha.